lunes, 12 de noviembre de 2012

Dune - Blue Velvet: Universo Lynch

Recientemente he visto un anuncio de H&M protagonizado por Lana Del Rey, en el que la cantante aparece interpretando el tema Blue Velvet de Bobby Vinton que David Lynch consiguió popularizar con el estreno de su homónima película en 1986. En el anuncio se aprecian algunos de los elementos más representativos de su cinematografía; lo que se ha convertido en la inconfundible estética "Lynch":

Habitaciones claustrofóbicas decoradas con un mobiliario singular, moquetas y paredes en colores disonantes, obsesión por las lámparas y los teléfonos, cortinas de terciopelo, ambientes misteriosos y enrarecidos en los que habitan insólitos personajes fuera de tiempo y lugar.

El spot, que pretende ser un homenaje al cineasta a mí me resulta más una especie de caricatura, y como puede que algunos de los que aplauden el vídeo no conozcan ni a Bobby Vinton ni al propio David Lynch me he decidido a escribir esta entrada.


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                                                Spot de H&M con Lana del Rey (2012)



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                                   Escena de Terciopelo Azul con Isabella Rossellini (1986)




Dune: el germen que cristalizó en terciopelo


Escrita y dirigida por el controvertido David Lynch, la historia de la producción de Terciopelo azul merece su propio guión aparte. Tras el gran éxito obtenido con su película El hombre elefante que obtuvo 8 nominaciones al Oscar en 1980, el productor Dino de Laurentiis se fijó en este joven y prometedor director para realizar su próxima película. De Laurentiis decidió retomar (instigado por su hija Rafaella) un proyecto abandonado anteriormente por otra productora. 

Se trataba de la adaptación a la gran pantalla de la novela de ciencia ficción Dune, en la que Alejandro Jodorowsky había trabajado más de cinco años y que finalmente se canceló. Como curiosidad este año se estrena un documental de Frank Pavich titulado Jodorowsky's Dune en el que se explica la desmedida ambición con la que Jodorowsky trabajó en el proyecto, llegando a contar con artistas como Salvador Dalí, H.R. Giger, Orson Welles, la banda de rock Pink Floyd y el polifacético ilustrador Moebius entre otros.


David Lynch
Alejandro Jodorowsky

El auténtico motivo por el que De Laurentiis se decidió a producir Dune, fue aprovechar el tirón de Star Wars. Y el motivo de que Lynch aceptara dirigirla fue según sus propias palabras, demostrar que se podía hacer una película de ciencia ficción mucho más compleja y  de mayor trascendencia y calidad artística que las de la saga Star Wars. Sin embargo Lynch no fue la primera opción que los productores barajaron para dirigirla.

Para llevar a buen puerto el ambicioso proyecto, en principio se propuso a Ridley Scott como director, sin duda por la solvencia que demostró dirigiendo el film de ciencia ficción de menor presupuesto Alien en 1979, y que resultó ser un fulminante éxito. Pero Ridley rechazó el trabajo, por lo que finalmente se dejó en manos del laberíntico David Lynch que aceptó con una condición: de Laurentiis debía producirle después otra película en la que él tendría total libertad creativa (ésta sería Terciopelo azul). Quizás ya se imaginaba los problemas que le iba a suponer trabajar bajo las órdenes de una gran productora en un proyecto de esa envergadura y se aseguró el poder realizar después una película a su manera.





Finalmente Dune se estrenó en 1984 tras una producción desastrosa: la novela era demasiado compleja y larga como para poder contarla en un sólo film de duración estándar, aun así los productores terminaron mutilando las 8 horas de película filmada hasta dejarlas en cerca de 2 horas haciendo casi incomprensible el argumento original. Además, Lynch se negaba a rodar el final impuesto por los estudios aunque acabó cediendo a regañadientes y la productora se acobardó en la posproducción a la hora de gastarse el suficiente dinero en unos efectos especiales que hicieran justicia a una historia como Dune. 

Edición Extendida lanzada en DVD varios años despúes.

Todo esto acabó resultando en una película fallida, un fracaso de crítica y público que costó la friolera de unos 40 millones de dólares de la época. Aunque con el tiempo se haya convertido en una película de culto por lo fascinantes que resultan sus decorados y su estética inusuales, Lynch jamás estuvo satisfecho con el resultado por lo que llegó a afirmar:
"Preferiría suicidarme a hacer una película en la que yo no tenga la última palabra sobre el resultado final."  David Lynch.
Además se negó a aparecer en los créditos de la versión televisiva, figurando en su lugar como director el nombre ficticio de Alan Smithee. Este seudónimo ha sido desde 1969 el comodín usado por muchos directores para firmar obras con las que no han quedado satisfechos.



Todo este odio a las grandes productoras que no dan libertad creativa al director decidiendo en su lugar qué y cómo filmar se convertirá en una obsesión que Lynch incluirá como parte del guión en sus películas Mullholand drive e Inland Empire de las que hablaré en otras entradas en este blog.

Os dejo un enlace con el tráiler de Dune en inglés para el que quiera echar un vistazo rápido al peculiar estilo y ambientación de la película:


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Y para quien sienta curiosidad y quiera ver la película Dune completa en castellano os dejo este otro enlace:

                                                    

A pesar del estrepitoso fracaso de taquilla que supuso Dune, el productor Dino de Laurentiis confió en el talento de Lynch y cumplió su promesa; le dio carta blanca a Lynch para comenzar a rodar su siguiente película, Terciopelo azul. Pero esta vez el productor ponía un par de condiciones: el presupuesto inicial de 10 millones de dólares era impensable después de un fracaso como Dune, por tanto los honorarios de Lynch como director debían reducirse y también el presupuesto total para la producción.

Lynch aceptó y aunque en el contrato no se pudo especificar que se le otorgaría al director el control creativo total y sobre el montaje final, llegaron a un pacto de caballeros que finalmente se cumplió. Esta vez el director sí dispuso de total libertad en una película que supuso el inicio de su madurez creativa; un punto de inflexión en su carrera en el que comenzó a desarrollar plenamente su particular visión del mundo a través de su excéntrica imaginería.







Rasgando el terciopelo: todas las claves de la película


Estrenada en 1986 la película tuvo un enorme éxito, siendo aplaudida unánimemente por la crítica. Al público sin embargo le costó mas trabajo entender lo que Lynch les presentaba; se mostró reticente en un principio aunque rápidamente consiguió ser calificada como una experiencia extraordinaria. Logró recaudar cerca de 9 millones de los 6 que costó, el principal problema fue la distribución en las salas ya que el film contenía escenas de alto contenido erótico para la época.

A pesar de esto, estuvo nominada al Oscar al mejor director e incluso Woody Allen (quien siempre ha repudiado el certamen no presentándose nunca a recoger ninguno de los premios que la Academia le ha concedido) llegó a confirmar la incapacidad de los premios Oscar para reconocer el auténtico talento al no concederle finalmente el Oscar a Lynch. Irónicamente, ese mismo año Woody Allen obtuvo nada menos que 7 nominaciones y acabó ganando 3 premios Oscar por su película Hannah y sus hermanas.




Si hubiera que definir la película con un sólo adjetivo, ése sería sin duda alguna: inclasificable. ¿Drama erótico? ¿thriller romántico? ¿terror psicológico? Pues es todo eso en clave del más clásico cine negro y con atisbos de comedia. Sólo una mente como la de David Lynch es capaz de conjugar todos estos géneros y lograr una obra de arte convincente.


"Terciopelo Azul no es sólo el nombre de una canción, es una textura. Es algo que me ha hecho crear esta película."  David Lynch

Otra de las características que definen su cine son las innumerables referencias a la cultura popular que Lynch consigue hacer suyas dotándolas de un carácter siniestro o inesperado. Por poner algunos ejemplos el nombre de la cantante Dorothy Vallens interpretada por Isabella Rossellini no está escogido al azar sino que hace alusión a Dorothy, la protagonista de una de las obras que más obsesionan al cineasta: El mago de Oz.
Dorothy Vallens realiza un viaje forzado a un mundo de pesadilla y perversión en contraposición con el viaje que realiza la otra Dorothy al fantástico y colorido mundo de Oz.


Terciopelo Azul.  Dorothy Vallens (Isabella Rossellini)

El Mago de Oz.  Dorothy (Judy Garland)

O la calle Lincoln donde se encuentra el edificio de apartamentos en el que vive la cantante. Lynch relaciona el asesinato de Abraham Lincoln con la peligrosidad de esa zona de la ciudad. En un pequeño primer plano nos muestra el letrero de la calle utilizando una música inquietante, creando así una situación irrisoriamente dramática. De esta forma convierte un simple plano en casi una secuencia completa. Las referencias al asesinato de Lincoln no acaban aquí, el nombre del perturbado Frank Booth en la película, es análogo al del asesino del propio Lincoln; John Wilkes Booth.

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En otra de estas artificiosas analogías basadas en la cultura popular, Lynch establece una relación entre las distintas marcas de cerveza que beben sus protagonistas y sus personalidades. De esta forma el joven e intrépido protagonista bebe Heineken junto con su compañera de aventuras. El tradicional y honrado detective prefiere "la reina de las cervezas", la Budweiser. Y el loco de Frank y su pandilla sólo toman Pabst Blue Ribbon. (No os perdáis el siguiente vídeo al respecto).



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Otra de las características más sorprendentes de su cine es que resulta difícil saber en qué década están realmente ambientadas algunas de sus películas (incluida Terciopelo Azul), ya que siempre hay una atmósfera de la América de los '50 tanto en los vestuarios, la música, los coches o las clásicas cafeterías de esa década, que contrastan con otros elementos que nos sitúan en la actualidad.

De esta forma David Lynch ha creado una mitología propia, cimentada en esos elementos de la cultura popular que traslada a su particular visión del mundo; gracias a esto y a su singular estética y su forma de narrar la historia con diálogos entre lo absurdo y lo grotesco, el director ha concebido todo un universo personal.




El cine de Lynch da más importancia a la experiencia audiovisual que a la propia historia. Sus películas se construyen a base de secuencias casi aisladas, conectadas por un hilo narrativo a veces difícil de seguir y donde lo realmente importante son las impresiones que nos provoca a través de la estética, los diálogos y la música. Sumergiéndonos de esta forma en ese "universo Lynch" donde todo es posible, donde podemos pasar de la cándida risa al terror claustrofóbico en cuestión de segundos.

Lynch estudia la puesta en escena y la ambientación hasta los límites más enfermizos: diseña gran parte de los muebles y objetos cotidianos que aparecen en sus películas, y es capaz de llegar a colocar pelusas bajo un radiador, que aunque no se vayan a ver, según él ayudan a cargar el ambiente con el aura que busca.

A partir de aquí voy a hacer un análisis exhaustivo de la película por lo que el que quiera verla sin conocer los puntos clave del argumento y mi interpretación personal que no siga leyendo.








-Un universo bipolar

Comienza la película con unos títulos de crédito sobre un espeso telón de terciopelo azul y una misteriosa melodía que nos despiertan la curiosidad de saber qué se esconde tras esa cortina. La primera secuencia muestra a ritmo de la pegadiza canción de Bobby Vinton un mundo aparentemente perfecto y tranquilo, el fiel reflejo del sueño americano exagerado hasta el extremo. Con su cielo azul y despejado, sus vallas blancas y los parterres con flores perfectamente cuidadas. Se respira seguridad en cada acto cotidiano; unos bomberos saludan con una amabilidad excesiva, y una señora tomando el té mira despreocupada una serie sobre asesinatos en la tele mientras su marido riega el jardín.

Todo transcurre en una especie de burbuja de esplendor fingido y casi enfermizo que estalla cuando la manguera de ese hombre se atasca en un nudo y análogamente sufre un derrame cerebral. Este es uno de los típicos recursos del director en los que consigue que un acto cotidiano desencadene lo incomprensible. También da la sensación de querer mostrar tanta perfección como una fachada ilusoria o un disfraz.

Es entonces cuando se muestra esa otra realidad oculta tras la aparente perfección, una realidad oscura y sucia que la cámara retrata adentrándose en el césped y mostrando un hervidero de insectos en la oscuridad. Precisamente ése será el leitmotiv de la película: las dos caras de una moneda, dos realidades como el día y la noche aparentemente ajenas la una de la otra que sin embargo nuestro protagonista conseguirá cruzar.

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En la película intervienen dos parejas de actores cada una perteneciente a una cara distinta de esa moneda. Laura Dern y Kyle MacLachlan (actores fetiche del director) serán la joven pareja del lado luminoso e interpretan el papel de Sandy y Jeffrey; mientras que Isabella Rossellini y Dennis Hopper representarán ese otro lado siniestro en los papeles de Dorothy y Frank. Curiosamente la primera opción para interpretar el papel de Jeffrey Beaumont no fue el actor Kyle MacLachlan, pero después de trabajar con él en Dune y haber congeniado bastante, y debido también al gran parecido físico entre el actor y el propio Lynch, acabó ofreciéndole el papel.


Kyle MacLachlan y Laura Dern

Dennis Hopper e Isabella Rossellini


Durante un tranquilo paseo por su barrio, el protagonista (Jeffrey Beaumont), un sencillo y responsable joven, realiza por casualidad un hallazgo sorprendente entre la hierba: se trata de una oreja humana amputada. Sin ser consciente de que ese descubrimiento le ha puesto en contacto con esa otra cara oscura de su mundo, el joven se dirige a la comisaría donde conoce al detective que llevará el caso. Esa oreja cubierta de hormigas es un claro homenaje a Luis Buñuel en una surrealista escena del cortometraje Un perro andaluz.


Oreja amputada con hormigas.  Terciopelo Azul.

Hormiguero en la herida de una mano. Un perro andaluz.


Una vez en su casa, inquieto por todo lo ocurrido decide hacer una visita en mitad de la noche a casa del detective para obtener respuestas. Durante el camino observamos una interesante secuencia que muestra a la oreja claramente como un portal a esa otra realidad siniestra; la cámara se acerca lentamente a su interior, tal como el protagonista se está adentrando inexorablemente en un terreno peligroso y desconocido.

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Al abandonar la casa del detective sin obtener ninguna información, se produce un encuentro afortunado. De una forma que Lynch repetirá varias veces en su cine, Laura Dern surge de una completa oscuridad entre los árboles, es un momento que roza lo mágico. Resulta ser la bella hija del detective que puede ayudarle a resolver el misterio de la oreja. Ella conoce algunos detalles sobre el caso: hay una cantante que vive en unos apartamentos cercanos y que parece estar involucrada en el caso de la oreja amputada.


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-Es un mundo extraño

"It's a strange world". Esta frase que se repite constantemente en la película condensa la idea que Lynch tiene del mundo y motivará a los dos jóvenes a diseñar un plan para colarse en el apartamento de la cantante y obtener más información. El afán por conseguir respuestas supera el miedo a lo desconocido.

Esa misma noche asisten al Slow Club, el local donde Dorothy actúa. El ambiente es oscuro y agradable, como el terciopelo. La cantante interpreta el tema Blue Velvet en un tono muy parecido al de Somewhere over the rainbow de El mago de Oz; como ya expliqué, existe una conexión entre las protagonistas de ambas películas.





Aprovechando que ella sigue trabajando en el club, Jeffrey consigue entrar en el apartamento de Dorothy. Pero justo cuando se dispone a investigar en busca de pruebas, se escucha abrirse la puerta principal por lo que tiene que esconderse rápidamente en un armario del salón. En ese momento, el sencillo y responsable chico pasa a convertirse en un improvisado voyeur

El apartamento posee una distribución idónea que le permite a Jeffrey espiar a la cantante desde todos los ángulos. La observa desnudarse a poca distancia de él en un plano con una magnífica profundidad de campo con el cuarto de baño al fondo. Especialmente interesante resulta también en esta escena la peculiar estética del apartamento, tan característica de Lynch.




Desde que la vio por primera vez en el Slow Club, siente hacia ella una mezcla entre curiosidad, fascinación y morbo. Debido a la excitación que le produce observar a aquella extraña mujer, comete un error fatal: un ruido le delata como intruso. Se produce el momento del cazador cazado, y la vulnerable mujer se muestra como un ser paranoico y sádico. Amenazándole con un cuchillo, obliga a Jeffrey a desnudarse ante ella mientras lo acosa a preguntas. Parece un depredador jugando con su presa.




Entonces llaman a la puerta y todo vuelve a dar un giro de 180 grados; es Frank. Asustada, Dorothy ordena a Jeffrey volver a esconderse en el armario y permanecer en silencio. Ahora será testigo de una brutal escena por parte del perturbado Frank. Usando una mascarilla con algún tipo de gas alucinógeno, Frank golpea y humilla a la cantante en una especie de violación ritual. Lo más extraño es que ella ha desarrollado síndrome de Estocolmo y parece disfrutar con la sesión sadomasoquista.


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Lo más importante en toda esta escena del apartamento es, desde mi punto de vista la psicología de los personajes. Frank es un tipo peligroso, salvaje, impotente y acomplejado que está obsesionado con Dorothy. Ha secuestrado a su marido y a su hijo pequeño para así poder controlarla y poseerla. Además tiene una especie de fijación fetichista por el terciopelo azul; obliga a la cantante a llevar un vestido de ese tejido que usa para excitarse y violarla.

Por su parte, Dorothy se ha convertido en un personaje trastornado y autodestructivo que llega a relacionar el dolor físico con el placer. Después de la violación comprendemos el juego de la cantante al encontrar a Jeffrey en el armario indefenso ante ella y verse en una situación de dominación sobre él; juego que repetirá más tarde animando a Jeffrey a ser sádico con ella.


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El joven abandona el apartamento aterrorizado por todo lo que ha vivido esa noche. En su descenso por la escalera de incendios del edificio se produce un montaje de secuencias realmente interesante. Observamos cómo aparece de entre la completa oscuridad al igual que lo hizo Sandy. Estamos en el mundo de los sueños donde se suceden una serie de terroríficas imágenes que inundan la mente del protagonista. El sonido está cuidadosamente elegido para transmitir esa atmósfera de pesadilla. Jeffrey se da cuenta de que ha realizado un descenso al abismo sin retorno.

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-Los petirrojos portadores del amor

En la siguiente escena relevante, Lynch vuelve a sorprendernos con uno de los momentos más delirantes que he visto en el cine. Jeffrey decide confesarle a Sandy todo lo que ha descubierto, y qué mejor sitio y momento que a las afueras de una iglesia, de noche, montados en el coche y con una melodía de órgano que no sabemos si proviene de la propia iglesia o se trata de música incidental para la escena. 

La conversación que mantienen se encuentra entre lo cómico y absurdo. Sin duda se trata de una de las múltiples críticas que Lynch realiza al cine convencional y sus argumentos trillados. Laura Dern sobreactúa de manera intencionada, con una afectación que señala la clara intención de Lynch de decir: éste es el tipo de argumentos que soléis ver en el cine comercial.

¿Por qué hay gente como Frank? se pregunta Jeffrey; Sandy le responde contándole el sueño que tuvo cuando lo conoció. En él pudo ver nuestro mundo, oscurecido porque ya no quedaba amor en él, y que ese amor estaba representado por los petirrojos. Entonces aparecían miles de petirrojos que inundaban el mundo con la cegadora luz del amor.




A pesar de su intento de redimirse ante la ingenua Sandy, los sentimientos de Jeffrey le empujan a visitar de nuevo a aquella misteriosa mujer y entregarse a su perverso juego. Su corazón se encuentra dividido entre la inocente Sandy y la salvaje Dorothy; pero su espíritu aventurero y su afán de experiencias nuevas le acaban arrastrando cada vez más hacia Dorothy. Observamos una vela que se apaga como la última esperanza o el último hilo de luz que le conectaba a su dulce y apacible realidad. Ahora sí que ha entrado de lleno en ese otro mundo de oscuridad.


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Después de acostarse con Dorothy, Jeffrey comienza a dudar de lo que ha hecho, pero ya es demasiado tarde para arrepentimientos. Al salir del apartamento, ambos son sorprendidos por Frank. Todos se ven arrastrados a un viaje demencial en el que Jeffrey conocerá de primera mano ese mundo tenebroso que tanto le atraía y que no va a resultar nada agradable.




Se dirigen al prostíbulo de Ben, un amigo de Frank, donde además están secuestrados el marido y el hijo de Dorothy.




-Un payaso color caramelo al que llaman "el hombre del saco"

Ben es un personaje de lo más peculiar, tras cierta apariencia refinada e incluso amanerada se esconde alguien tan peligroso que incluso Frank respeta y admira. En su prostíbulo se vuelve a repetir la estética más característica de Lynch: colores disonantes, iluminación muy estudiada, personajes y situaciones grotescos, y cómo no, cortinas de terciopelo.

El momento clave, a parte del reencuentro madre/hijo, ocurre cuando Frank le pide a Ben que interprete "A candy-colored clown they call the sandman"; se trata de la canción In Dreams de Roy Orbison. Esta canción parece escrita para la película ya que tiene una letra de lo más desconcertante que habla de un payaso de "colorines" que entra de puntillas cada noche en los dormitorios para esparcir polvo de estrellas y susurrar: duérmete, todo va genial.


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Creo que es casi imposible imaginar algo más inquietante y contradictorio que una balada romántica con semejante letra. Es difícil traducirla al español ya que está llena de dobles sentidos y referencias al folclore americano, por lo que los subtítulos varían un poco de lo que he escrito. Ben interpreta la canción usando un foco de obra a modo de micrófono, lo que termina de rematar la escena. La canción vuelve a sacar a la luz la frustración de Frank hacia Dorothy, mostrándolo como un hombre locamente enamorado pero completamente desequilibrado.


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La canción se interrumpe y Frank decide continuar su particular noche de fiesta. Al observar cómo Dorothy está preocupada por Jeffrey, Frank entra en cólera por los celos, detiene el coche y abusa de ella delante de todos usando de nuevo su máscara de gas narcótico. Pero Jeffrey no puede soportar que la denigre de esa manera y le golpea en la cara. Entonces recibe una brutal paliza a ritmo (otra vez) de la balada de Roy Orbison que muestra aquí su significado más siniestro, siendo Frank el "payaso de colores".

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Aparece de nuevo el plano de la vela, que esta vez se enciende para dar paso al día; el regreso a su mundo.









-El misterioso hombre amarillo

Con sus heridas aún recientes, Jeffrey decide poner punto final a todo el asunto de Frank y se dirige a contarle todo lo que ha descubierto al detective. En su visita a la comisaría es sorprendido de nuevo por el misterioso "hombre amarillo" que resulta ser un policía corrupto involucrado en los asuntos sucios de Frank y su pandilla. A Lynch le gusta crear personajes fácilmente identificables tanto visual como psicológicamente. Aquí os dejo las apariciones del hombre amarillo a lo largo de la película.









Jeffrey ha decido acabar también su relación con Dorothy y entregarse por completo a Sandy. Tienen una cita en la que se muestran enamorados pero la tranquilidad está a punto de romperse de nuevo. El celoso ex novio de Sandy los persigue en coche dispuesto a darle su merecido a Jeffrey pero al llegar a su casa todos se encuentran con la desoladora imagen de Dorothy desnuda y desorientada. 





Todo esto supera al supuesto tipo duro que es el ex novio de Sandy, y avergonzado ante tanta crudeza le pide disculpas a Jeffrey y se marcha. Dorothy necesita ayuda y se lanza a los brazos de su querido Jeffrey. Ante tal escena y la complicidad que observa entre ambos, Sandy se derrumba.

No iba a ser tan fácil librarse de un problema. Jeffrey decide ir en busca de Frank al apartamento de la cantante para terminar de una vez por todas con todo este asunto. El desenlace de la película va a ser rápido y caótico. Frank se dirige a acabar con Jeffrey, que se esconde en el armario del apartamento. Gracias a su ingenio consigue engañar a Frank y matarlo antes de que él lo haga. Un plano nos muestra cómo se funden unas bombillas indicando que todo ha terminado, ya se ha roto el último hilo que mantenía a Jeffrey unido a esa siniestra realidad.


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Otro plano nos muestra cómo Jeffrey abandona ese mundo grotesco y regresa a la tranquilidad de su mundo; la putrefacta oreja es ahora una oreja sana que la cámara abandona lentamente mostrando a Jeffrey relajado en su jardín. Los petirrojos han vuelto para devorar a esos insectos que se ocultaban bajo la superficie, su padre se ha recuperado por completo de su derrame cerebral y Dorothy juega feliz y regenerada con su hijo pequeño. Todos están a salvo de cualquier peligro; el amor ha vuelto al mundo y de fondo suena la angelical voz de Julee Cruise.


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Todo artificioso y subrayado, así es el final que el gran público desea y que Lynch nos brinda con su peculiar acidez e ironía.






3 comentarios:

  1. increible descripcion sobre el cine de lynch y su mundo. Y prefecto análisis sobre la película. te doy la razon sobre el homenaje de lana del rey hacia lynch, es algo forzado. saludos de luís

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  2. Me encantó tu análisis de la película. Muy detallado y concreto. No había visto una reseña así antes en español, solamente que en lo que me atrapaban tus palabras y tu descripción, me di cuenta de que pasaste por alto un plano que a mi me fascina. Es en la escena de la golpiza de Frank y su pandilla hacia Jeffrey, afuera del auto.
    Paul (Jack Nance, protagonista del primer film de Lynch, "Eraserhead"), colega de Frank, coloca el cassette y suena de nuevo "In Dreams" para inspirar a Frank (junto con su droga otra vez) a hacer el mal, y cuando comienza la canción, la fea prostituta que acompaña a Raymond (Brad Dourif) desde su partida de la retaguardia de Ben, sale del automóvil y sube al toldo de éste para bailar de manera desconcertante, totalmente fuera de lugar y contrastante en cuanto al ritmo de la melodía. Un plano genial y muy extraño. Surreal, típico del cine de Lynch. De hecho, si nos damos total cuenta, Raymond hace algo similar en "Ben's" mientras éste hace la interpretación de la canción para Frank, ya que en lo que Jeffrey, Frank y dos de sus compañeros de se deleitan mirando el show, atrás podemos ver a Raymond cuidando la puerta de la habitación en donde están Don y el pequeño Donnie, marido e hijo de Dorothy (y ella, que se le ha permitido verlos), pero desde el momento en que Ben se prepara para el "candy-colored clown", Raymond sube a un sillón justo afuera de la mencionada habitación, y durante la canción, éste baila, con su cerveza en la mano, de manera alucinante y sumamente rara.
    Pequeños detalles que tenemos que analizar y gozar para apreciar totalmente el cine del genio David Lynch, que prepara actualmente su siguiente largometraje junto a Laura Dern.
    Saludos!

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    1. Muchas gracias Ramsés, es cierto que olvidé hablar de esa escena quizás porque tenía la sensación de estar extendiéndome demasiado. Con tu mensaje queda más completo el análisis de la película. Esperaremos a ver con qué nos sorprende Lynch en su próxima proyecto. Un saludo!

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